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Cayó la bombaHannia Gomez | |
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Esta columna de arquitectura, de ser generalmente orgullosa, festiva,
celebrante de sí misma y autoglorificada por nos, ha pasado a ser (más a
menudo de lo que yo quisiera) lo que Pereira, el personaje tabucchiano de
la redacción del Lisboa, llamara una "Necrológica".
Necrológica, pues, va la de hoy, y plañidera como tantas, y deprimente -e
iracunda- para dar fe de que cayó una bomba en esta ciudad sin que nadie se
diera por enterado: la Super Estación de Servicio Las Mercedes, de 1959,
diseñada por el arquitecto Carlos Gramcko y complementada por el elemento
vertical que le hiciera Alejandro Otero. Acaba de ser demolida por su nuevo
propietario, Texaco, en esta ciudad.
Ya en 1959, Integral, la nunca igualada revista nacional de arquitectura,
en su primer número, celebraba su excepcionalidad: "Tanto en el concepto
como en los detalles, rompe con la línea tradicional para este tipo de
construcciones. Un conjunto que, además de cumplir ampliamente las
condiciones de funcionamiento deseadas, no sólo no desentona en el
importante sector en que está ubicado, sino que más bien contribuye a su
ornato. Por otra parte, es de destacar, como muy favorable, la íntima
colaboración que, por primera vez en estas construcciones, se estableció
entre los arquitectos y el conocido artista que tuvo a su cargo el estudio
y resolución del elemento vertical".
Hace de estas palabras 40 años, y parece mentira que ya entonces se
entablara una discusión muy parecida a la actual frente a los
despersonificantes procesos de la globalización, sobre el irrespeto al
contexto geográfico y urbano de la arquitectura trasnacional y de la
banalidad de sus códigos corporativos. Y sigue en este sentido: "Conviene
pensar en que cada estación debe tener un distintivo que podríamos llamar
"marca de fábrica". De ahí que se considere a veces la posibilidad de
utilizar formas preconcebidas para estaciones, lo mismo que el empleo de
determinados colores o texturas. Esto, si bien en principio es una idea
acertada, no debe ser el factor predominante, pues resulta un contrasentido
pensar que el diseño para una estación de servicio en Caracas o Maracaibo
debe ser igual exactamente a otra en Estocolmo o en Ginebra, en donde las
condiciones son enteramente diferentes...".
La estación del 59 (Shell) se concibió, pues, lo más contextual posible.
Hoy, la irónicamente llamada "remodelación", no sólo sustituye una estación
de servicio urbana importante, de arquitectura diáfana, un establecimiento
modelo, una pieza de la memoria de la ciudad, por una bomba más (la Star
21) de banal arquitectura interestatal, con anodinas formas, colores y
logos hechos para ser reconocidos a 120 kilómetros por hora, sino que en su
demolición troglodita se llevó al traste, junto con la arquitectura y parte
de la historia urbana de Las Mercedes, la primera colaboración
arquitectónica de Alejandro Otero.
El elemento vertical creaba un contraste violento con las líneas
predominantes del conjunto. Al ser una "obra en función arquitectónica
hecha en el momento mismo de la gestación del edificio", Otero debió
trabajar dentro de límites: "Definí la proporción, determiné los materiales
y procedí a diseñar (...) El resultado es una torre metálica en aluminio
anodizado gris y oro con dos caras principales (...) Algunos se preguntan
qué es: una señal metálica para un moderno jagüey de gasolina. Nada más".
Pues bien, los señores de Texaco creen que por haberlo desmontado
(arrancado las platinas de anclaje, tirado de los tornillos de sujeción con
aislamiento plástico, desalojado los perfiles estirados especiales), han
salvado para sí el valor millonario de esta obra. Pero nosotros sabemos que
se equivocan: nunca será la misma sin la arquitectura para la cual fue
diseñada y calibrada. ¿Al diablo con la arquitectura? Ese es el castigo en
dólares para su ignorancia. Estoy segura, además, de que se le doblaron los
perfiles al obrero que martillando, los desalojaba brutalmente esta semana
de su santo lugar... Ni siquiera para eso les sirvió la revista Integral I
que tan esperanzada les mandé cuando aún había tiempo para una remodelación
respetuosa.
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| Fuente: El Nacional, Caracas. 14/09/98 ARQUITECTURA EN LINEA© 2013 |