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Patrimonio Arquitectónico. |
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La
declaración por parte de la Unesco de "patrimonios culturales" está
lejos de garantizar la protección de ningún bien. El abandono de Villa Ocampo
es un doloroso ejemplo de la ineficacia del organismo |
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Cuando se habla de patrimonios culturales
importantes --sobre todo inmuebles--, es recurrente la pregunta acerca de qué
hace realmente la Unesco en lo que se refiere a salvaguardarlos. En la
Argentina, el tema de Villa Ocampo se conecta con esta pregunta. Unesco son las siglas del organismo de los
Naciones Unidas para la educación, la ciencia y la cultura que recibe el
aporte anual de todos los países miembros. Tiene sede en París y es posible
que esto le dé la distancia necesaria para la idealización. Como todo
megaorganismo y como siempre que la decisión de gastar está lejos de quien
pone el dinero, gasta enormes cifras en resultados que no siempre son los
esperados. Cualesquiera hayan sido las esperanzas que la
escritora Victoria Ocampo depositó en la Unesco al legarle sus casas --quizá
más confiada por aquello de organismo internacional--, lo cierto es que los
hechos distaron de ser los que esperaba ella. "Lo que no destruyó la
desidia de 25 años de la Unesco lo destruyó el fuego", dice la escritora
María Esther Vázquez refiriéndose a Villa Ocampo. Muchos de los conflictos que se tienen con el
organismo surgen precisamente porque la opinión pública cree que la Unesco es
un banco y debe proveer los recursos necesarios, aclaró el asistente del
director general Mounir Bouchenaki. Sin embargo, no son los únicos problemas
que afectan al organismo. A la Unesco, por causas propias y ajenas, le llegó
al menos el mismo descrédito de inoperancia en que cayeron las Naciones
Unidas. Hubo, además, un tiempo prolongado en que los Estados Unidos quitaron
su apoyo financiero. Y allí están las irregularidades en lo que respecta a la
Argentina, aquéllas puestas al descubierto por las fundaciones relacionadas
con Victoria Ocampo. Además de sus funcionarios, la Unesco tiene la
figura de "embajador de buena voluntad", nominación que se le
concede a personalidades que, por su propia cuenta, pueden concitar apoyo,
como Pierre Cardin, Carolina de Mónaco o, entre nosotros, Julio Werthein. La
actriz Catherine Deneuve acaba de renunciar en estos días a esa nominación a
causa del nombramiento de Pierre Falcone, hoy bajo la lupa por tráfico de
influencias y tráfico ilegal de armas. Luces y sombras Entre luces y sombras, no hay dudas de que la
Unesco tuvo éxitos considerables en su función de rescatar patrimonios
culturales, tales como salvar a Abu Simbel (Nubia, 1200 a. C.) o restaurar
Borobodur (templo budista de Java, s. VIII a. C.), empresas que no fueron
fáciles ni económicas (solamente salvaguardar Medina en Fez costó mil millones
de dólares). Por el contrario, de nada sirvió su amparo en el caso de
Dubrovnik, aunque fue éste uno de los primeros sitios del planeta en ser
nombrado patrimonio (1979). Dubrovnik fue tan prolijamente bombardeado como
Sarajevo, Bagdad y tantísimos otros. El organismo no prevé resguardos para
los conflictos armados o cataclismos naturales. Se suele decir con orgullo que un lugar fue
declarado por la Unesco patrimonio de la humanidad. El organismo lo hace con
propiedades culturales y naturales y el número de ellos no es alto: hay
apenas más de 754 (582 culturales, 149 naturales y 23 mixtos) en 129 países
miembros. El criterio de "Patrimonio..."
evolucionó y ya no se trata solamente de templos, galerías de arte y ciudades
antiguas de Europa y la cristiandad. Hoy la preservación incluye a campos de
concentración como Auschwitz (declarado en 1979) y el Gembaku Dome de
Hiroshima (1996). Y últimamente se agregó el concepto de
"intangible", que incluye lenguas tradicionales, artesanías,
danzas, modas y prácticas médicas. Así, allí están el tradicional teatro de
calle japonés, el carnaval de Barranquilla de Colombia y el ruidoso devenir
de la plaza Djemaa el-Fna de Marrakesh. La Argentina tiene ocho sitios
declarados como "Patrimonio"... Para que un sitio sea nombrado patrimonio debe
ser excepcional y tener lo que ellos llaman "valores
excepcionales". Además, se exige de los gobiernos involucrados el
compromiso de hacerse cargo; de manera que en realidad el nombramiento de un
patrimonio implica también una obligación para los estados o gobiernos que lo
solicitan. La Unesco sólo da una etiqueta, "una marca", como ellos
mismos dicen. Se nombra patrimonio si previamente el estado que lo pide ha
tomado medidas financieras y jurídicas para asegurar esa preservación. La
propuesta es analizada por un comité intergubernamental, que es la convención
del patrimonio mundial, con 21 representantes. Cuando se menciona el interés
de algunos en que Villa Ocampo sea nombrada como patrimonio, dicen que
difícilmente se pueda considerar que tiene "valores excepcionales":
"Es más bien una casa representativa de una clase de entonces",
dicen. Expectativa alentada Quizá las duras experiencias pasadas con este
lugar de memoria --"y también porque cambió la administración y ahora
podemos mirar al futuro", según advierte María Esther Vázquez-- llevaron
a este momento, "un momento nuevo e inédito" según monseñor Eugenio
Guasta, de la Fundación Sur. Se refiere al nombramiento de Nicolás Helft como
administrador de la Unesco para Villa Ocampo, que produjo en Vázquez
"una expectativa alentada". "Es muy positiva esta designación",
acordó Guasta --quien vivió la casa desde adentro-- "en primer lugar
porque se lo eligió por los proyectos que iba a llevar a cabo". (Helft
ganó la postulación por concurso sobre otros 83 oponentes). "Creo que
finalmente va a aunar a la comunidad intelectual". Hay que preservar la
casa, pero con el espíritu de Victoria, que era de lo mas dinámico. Hasta sus
últimos días ella introdujo cambios y mejoras, como una biblioteca donde no
la había. Restaurar la casa no es convertirla en un mausoleo sino en algo
vivo, y muy vivo, como lo fue ella. Sé que no es fácil porque ella exigía
calidad para todo. Admitimos pequeñas modificaciones funcionales que no
modifiquen el patrimonio y se adecuen al momento y al plan cultural. Queremos
que quien venga a dar un curso para enriquecernos en lo intelectual pueda
tener un lugar adecuado". La fundación a la que pertenece Vázquez llegó
a un arreglo según el cual entregará el inventario de Villa Ocampo a los
administradores de la Unesco a cambio de ser veedora de lo que allí suceda. Hay un cruce muy importante entre cultura y
negocio. No hay una valuación de los bienes culturales privados ni de cuánto
dinero ponen en movimiento. Pero, desde la obra de arte más exquisita hasta
los productos masivos, pasando por la piratería y el tráfico ilegal, los
recursos puestos en marcha son formidables, advirtió el especialista Patricio
Lóizaga. (Según los informes de la Unesco y de Interpol, el tráfico ilegal de
bienes culturales es la actividad marginal más importante del mundo después
del narcotráfico, dice Lóizaga). El impacto en la economía mundial puede ser
tan importante como el del petróleo". Por su parte, el turismo es una de las
industrias más prósperas del mundo, así como el de los bienes culturales
asociados al turismo; es la industria de este entresiglo. Cuando el marketing
del turismo asoció la dimensión cultural se llegó a una zona delicada en la
relación entre difusión y masificación, preservación, consumo, curiosidad y
apreciación. De allí el reclamo tanto de mayor transparencia como de leyes de
patrimonio cultural, que no existen aún en la Argentina. Patrimonios visibles Si bien es cierto que preservar la memoria
tiene una finalidad que está tan alejada del negocio como de la mera
curiosidad, ya que debe servir como testimonio inspirador, no es fácil en
todos los casos saber cuál será la mejor manera de preservarlo en ese
espíritu. "El patrimonio se cuida haciéndolo más visible --dijo Alvaro
Fernández Bravo, especializado en patrimonios culturales--. Tenemos buenas
experiencias de lo que sucede cuando el capital privado se abre a la
ciudadanía; como ejemplo está el Malba. La gente responde y esto contrasta
muy fuerte con otras instituciones. En la Argentina la información es secreta
y restringida, hay un trasfondo autoritario en esto. Pensemos que, ya en
1860, Juan María Gutiérrez se quejó del acceso restringido a los bienes
culturales. Los robos mismos hablan de una avidez, son un síntoma de una
particular vocación por el secreto." "Los libros existen si los leen",
afirmó. Son consideraciones de peso en un país en que el gasto anual en
libros por habitante (año 2001) fue de 18 pesos y donde el 0,19 de los gastos
del presupuesto nacional va a Cultura. Dentro de esa cifra, el 6% se adjudica
a Biblioteca Nacional, el 4% a Artes, el 42% a Secretaría y 40% a
Cinematografía (números de Indicadores culturales, editado por la Universidad
Nacional de Tres de Febrero). Frente a esto hay en la Argentina 1043
fundaciones dedicadas a la cultura que están empeñadas en desmentir aquello
que dicen en el organismo internacional: "Los argentinos quieren que de
afuera se los obligue a lo que ellos mismos pueden hacer". Por Carmen Verlichak |
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