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Patrimonio Arquitectónico. |
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Informe presentado por el Consejo Asesor Patrimonio Arquitectónico
del GCBA a la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos. Este Consejo tiene por objeto informar, asesorar y hacer recomendaciones a la Comisión acerca de los monumentos bajo jurisdicción de la Ciudad y dicho organismo, actividades contempladas por Ley Monumentos Históricos, 12.665/40 y el Decreto ley 1063/ 82, referido a edificios de más de 50 años de antigüedad.
Se adjunta copia del primer informe presentado a dicha Comisión con
una primera evaluación realizada por la Secretaría de Cultura de la
Ciudad de Buenos Aires, correspondiente a proyectos y obras de
intervención en importantes monumentos cuya efectiva preservación se
encuentra en riesgo : Palacio San Martín, Palacio de Justicia,
Estaciones Terminales de Ferrocarril, Depósitos de Agua de Devoto y
Caballito.
GOBIERNO DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES
Sra Presidente y Sres Miembros de la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos
De mi mayor consideración:. Me dirijo a Uds. en carácter de Delegado de la Ciudad de Buenos Aires ante dicho organismo para hacerles llegar los informes con la evaluación realizada por la Secretaría de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, correspondiente a proyectos y obras de intervención en los siguientes edificios: Palacio San Martín, Palacio de Justicia, Estaciones Terminales de Ferrocarril, Depósitos de Agua de Devoto y Caballito. Dada la importancia de los monumentos y la gravedad de las situaciones planteadas solicitamos una reunión con Uds a la mayor brevedad para tratar cada caso y establecer las estrategias de acción conjunta que aseguren una correcta preservación de los mismos. A la espera de su respuesta saluda a Uds. muy atentamente Arq. Fabio Grementieri
GOBIERNO DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES
PALACIO SAN MARTÍN Obras recientes En años recientes se han realizado obras de renovación, reciclaje y restauración de acuerdo a un proyecto muy por debajo de los niveles de respeto y puesta en valor que ameritaba el edificio por su excepcional valor arquitectónico. Consecuencia de ello no se recuperaron componentes fundamentales de la composición espacial del edificio como la fluídez visual entre ambientes y con los espacios exteriores o la compartimentación original de los espacios de recepción, calidades anuladas por diferentes intervenciones. Por otra parte se eliminaron recintos o elementos decorativos originales. Asimismo se defiguró el entorno y la composición espacial del conjunto por la inserción de una nueva construcción de baja calidad de diseño y mediocre calidad constructiva. Finalmente no se respetaron la autenticidad e integridad de muchas de las terminaciones superficiales, particularmente del revoque símil piedra interior y exterior. En este último caso se procedió a pintar todas las fachadas con una pintura, de eficacia y calidad no comprobadas, que arruinó estéticamente el edificio y ha provocado la acelerada degradación de distintos sectores. Recomendaciones Actualmente se vienen realizando distintas consultas y pruebas para el tratamiento de las fachadas que incluirían la remoción de dicha pintura con probable agresión de las terminaciones originales subyacentes. Se impone aquí un estricto control o indicación de procedimientos por parte de la Comisión -a través de profesionales nacionales o extranjeros con experiencia en la materia- de todas los cateos, pruebas, análisis y ensayos de tratamiento como así también la aprobación final del proyecto de restauración y conservación como así también un riguroso seguimiento de la obra.
GOBIERNO DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES PALACIO SAN MARTIN, Sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto Comentarios generales sobre los trabajos de restauración del edificio con especial referencia a las fachadas exteriores
El Palacio San Martín, -ex Palacio Anchorena-, puede ser considerado
uno de los edificios más valiosos del patrimonio arquitectónico de
Buenos Aires. Enriquecen la valoración del palacio como patrimonio cultural, representativo de las circunstancias locales y de la época, las técnicas y las artesanías utilizados para su concreción que alcanzan niveles insuperados en el arte de la imitación de ricos materiales para acabados y superficies. En la apreciación de cualquier edificio, y especialmente aquellos derivados de la cultura arquitectónica "Beaux Arts", resulta de fundamental importancia el aspecto inicial que el mismo ofrece al observador. La sumatoria de variables plásticas, compositivas y texturales que moldean la imagen de la obra configura una unidad en la que si una de las componentes se afecta, el resto se ve seriamente comprometido. Es así como el respeto por el aspecto exterior del edificio no debe circunscribirse solamente a su morfología, espacialidad y volumen sino también a las superficies y colores concebidos originalmente. Estos criterios generales se tornan imprescindibles en el caso de edificios como el Palacio San Martín, paradigma de la arquitectura "Beaux Arts" donde los criterios de conservación pueden homologarse a aquellos aplicados a la escultura monumental al aire libre del mismo período. Y deberían ser similares ya que la arquitectura "Beaux Arts" basa su imagen externa en la modelación plastica de masas y espacios. Respecto del proyecto de intervención sobre los exteriores del Palacio San Martín, y sobre la base de las premisas arriba enunciadas, se puede decir que los trabajos resultan improvisados, incorrectos y atentan contra la integridad artística y patrimonial del monumento. En efecto los trabajos en ejecución sobre las fachadas consisten en la simple aplicación de pintura sobre los revoques simil piedra existentes alterando el color, la textura y el brillo del exterior del edificio. Este tipo de tratamiento no solo afecta el aspecto del edificio sino también cuestiones relacionadas con la conservación de los exteriores a mediano y largo plazo. Es importante señalar que el material original del enlucido de la fachada de la mayoría de los edificios de la época era el revoque símil piedra, técnica y artesanía importada por los inmigrantes italianos y ticineses, qe contribuyó a hacer de la imagen de Buenos Aires la de "Paris de América del Sur". Al no tener Buenos Aires piedra natural disponible se difundió ampliamente el uso de este material constituído por cemento , arena y piedras en polvo generalmente importadas de Francia. La perfección de las fachadas imitando la piedra Paris hacía que también se replicara las juntas entre falsos sillares con un mezcla más clara. Puede decirse que este tipo de fachadas fue la tónica de la ciudad por varias décadas y constituyó uno de sus rasgos más característicos, inhallable en otras grandes ciudades americanas o europeas. En el caso del Palacio San Martín es importante señalar que este tipo revoque simil piedra original de principios de siglo había sido cubierto, en la década del cuarenta, por otro revoque simil piedra de menor calidad y diferente al original. Un correcto proyecto de conservación debería haber tenido en cuenta estos antecedentes y problemática y haber elegido alguna de las dos estrategias de conservación admisibles: recuperar la primera capa de revoque original o limpiar y consolidar la capa de revoque superpuesta en la década del cuarenta. Durante la etapa de proyecto y licitación de las obras algunos expertos extranjeros insistieron sobre estas correctas alternativas de conservación deshechando completamente la que finalmente se está utilizando. El proyecto de conservación, restauración y reciclaje del Palacio San Martín debió convertirse en correcto modelo de intervención sobro otros edificios similares de la Argentina. Trabajos como el pintado de frentes de revoque símil piedra se ha difundido aceleradamente en estos últimos años con la consiguiente defiguración y deterioro de buena parte del patrimonio arquitectónico nacional al que paradójicamente se redescubre como importante recurso turístico y económico. Por su valor patrimonial, simbólico e histórico el Palacio San Martín debió haber sido respetado en su integridad artística, en razón de su excepcional calidad arquitectónica, como testimonio de una época y de cierto sector de la sociedad argentina pero además, y especialmente en lo que respecta a las fachadas, como expresión incomparable del talento, la destreza y la originalidad de los inmigrantes constructores y artesanos que construyeron Paris en Amèrica. Estamos convencidos de que el Estado Nacional debe sentar las bases y servir de modelo para una correcta protección y aprovechamiento del Patrimonio Nacional, cuestiones que aún esperan la atención y el tratamiento del gobierno y la ciudadanía para salir del atraso en que nos encontramos.
GOBIERNO DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES
PALACIO SAN MARTÍN El Palacio Anchorena, ubicado sobre la Plaza San Martín, se destaca entre los mejores edificios de la ciudad por su originalidad y valores arquitectónicos. Este gran exponente de una tendencia estética que podría denominarse "Clasicismo Belle Époque" fue la residencia de una de las más acaudaladas ramas de la familia Anchorena, apellido que en la Argentina evoca la misma y legendaria riqueza que Rothschild en Europa o Vanderbilt en Estados Unidos. El edificio que se construye entre 1905 y 1909 sobre el terreno limitado por las calles Basavilbaso, Arenales y Esmeralda es encomendado por Mercedes Castellanos de Anchorena. Hija de Aarón Castellanos, uno de los pioneros de la colonización agraria y del fomento de la inmigración europea en la Argentina, Mercedes se casó en 1863 con Nicolás Hugo Anchorena (1823-1884), nieto de Juan Esteban Anchorena, el fundador de la dinastía argentina que llegara de España a Buenos Aires en 1751. Mercedes -dueña de una de las fortunas argentinas más importantes de su época que incluía al morir su marido veinte establecimientos ganaderos con más de doscientas setenta mil hectáreas- fue una personalidad fuerte y decidida tanto en su vida privada como en las actividades sociales y religiosas que la tuvieron como protagonista. Incansable promotora de obras de caridad y religiosas a las cuales se dedicaba con gran tenacidad y aportando fabulosas sumas de dinero, que excedían el tradicional diezmo o los porcentajes acostumbrados a donarse por ese tiempo.
La instalación de los padres sacramentinos en la Argentina se debió a
sus gestiones como así también la construcción del seminario de Villa
Devoto o la basílica del Santísimo Sacramento, proyectada en Paris por
los arquitectectos Coulomb y Chauvet y considerada una de las iglesias
más lujosas de Buenos Aires. Este empeño y generosidad fueron
recompensados con títulos honoríficos como el de Condesa Pontificia o
el Dama de la Rosa de Oro. Apasionado de la aviación, junto a sus amigos los hermanos Jorge y Eduardo Newbery realizó los primeros vuelos en globo en la Argentina y fue fundador y presidente del Aeroclub Argentino. Su interés por la naútica, que practicaba en el Río de la Plata con su yate "el Pampa", lo llevó a adquirir un campo en la orilla opuesta de Buenos Aires junto a la Barra del río San Juan, que le servía de fondeadero. En esa estancia que legara al Gobierno del Uruguay realizó grandes plantaciones de árboles, erigió una gran casa en estilo normando y construyó una cancha de golf.
Enrique Anchorena (1879), casado en 1901 con Hercilia Cabral Hunter con
la cual tuvo cinco hijos, ocupó el cuerpo central del palacio. Se
destacó por su interés en la arboricultura que puso en práctica en sus
establecimientos de campo como el el caso del espléndido parque de su
estancia"El Boquerón" cerca de Mar del Plata. La predilección de Mercedes Castellanos de Anchorena por los grandes edificios también se extendió a sus hijas mujeres que no vivieron con ella en el Palacio de la Plaza San Martín. Matilde (1875) casada con Carlos Ortiz Basualdo y en segundas nupcias con Pedro Verstraeten en 1916, habitó otra gran residencia, el denominado Palacio Ortiz Basualdo, diseñado hacia 1900 por Julio Dormal y situada al lado de la residencia de su madre y hermanos, en el terreno limitado por las calles Basavilbaso, Arenales y Maipú. Josefina (1876) se casó con el escritor Enrique Rodriguez Larreta, autor del famoso libro "La Gloria de Don Ramiro". e inspirador del estilo neocolonial de las casas que habitaran en la ciudad y en el campo: la residencia del barrio de Belgrano que hoy alberga el Museo Larreta y el casco de la estancia "Acelain", ambas proyectadas por el arquitecto Martín Noel. El arquitecto responsable del diseño del Palacio Anchorena fue Alejandro Christophersen (1866-1946) una de las principales figuras de la arquitectura argentina del período. Formado en la Academia de Bellas Artes de Amberes, completó su formación en el prestigioso Atelier Pascal de La École des Beaux Arts de Paris. Entre sus obras se cuentan innume-ables casas y residencias particulares, como la que alberga el Círculo Italiano en la calle Libertad; iglesias como Santa Rosa de Lima, sobre la avenida Belgrano, y edificios públicos como la sede de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires. Christophersen, ecléctico cabal, adscribió a diversas corrientes arquitectónicas a lo largo de su carrera. Hacia la primera década del siglo siguió el gusto dominante entre clientes y profesionales, que preferían un estilo inspirado en la arquitectura francesa del siglo XVIII. Esta tendencia fue verdaderamente internacional y se consagró definitiva-ente a través de dos obras culminantes como el "Grand Palais" y el "Petit Palais" construídos para la Exposición Universal de 1900 en Paris. En el Palacio Anchorena se reconocen varias fuentes de inspiración, las más remotas son modelos de residencias parisinas del período señalado, como el Hôtel de Condé (J.M.Peyre, 1765). Otra referencia insoslayable es el proyecto"Hôtel à Paris pour un riche Banquier", con el cual Jean Louis Pascal, maestro de Christophersen, gana el "Grand Prix de Rome" -máximo galardón de la arquitectura de la época- en 1866. A semejanza de este último antecedente, el edificio es en realidad un conjunto de tres residencias alrededor de un patio de honor, disposición que se completa con dos jardines laterales y posteriores.
El resultado es una obra de inusual riqueza volumétrica y espacial, que
ocupa y libera alternativamente los seis sectores equivalentes en que
se divide el terreno donde se erige. Los dos vértices que unen, a
manera de bisagras, los tres cuerpos construídos -especie de torreones
rematados por sendas cúpulas- sirven también de engarce espacial de los
tres patios, a través de recintos circulares con amplios ventanales. El
vigoroso modelado del edificio no se limita solamente al planteo
general de masas y vacíos. las fachadas presentan un tratamiento casi
escultórico en las mansardas convexas, salpicadas de chimeneas y ojos
de buey; en las columnas y pilastras de orden compuesto que abarcan los
dos pisos principales; en los balcones soportados por potentes
ménsulas, y en el sorprendente volumen del jardín de invierno, adosado
a la fachada lateral que da a la calle Basavilbaso. El patio de honor,
de planta ovalada y separado de la calle por una monumental pantalla en
forma de arco triunfal, encierra un espacio de aceratadas proporciones. La organización de los interiores del Palacio responde a la habitual disposición en este tipo de residencias. Cada pabellón de cuatro pisos, tiene locales de depósito e instalaciones en planta baja, salones de recepción en el primer piso, habitaciones privadas en el segundo nivel y dependencias de servicio en el piso coincidente con la mansarda. Los espacios protagónicos albergan el hall principal o la escalera de honor en las tres residencias del conjunto. Particularmente destacado es el gran Hall del pabellón ubicado sobre Arenales y Basavilbaso, rodeado por una galería superior sostenida por columnas e iluminada cenitalmente a través de una claraboya. el tratamiento y la decoración de todos los ambientes principales reflejan el alto nivel y la calidad artesanal de la construcción de la época. Esta notable habilidad se manifiesta en los estucos e imitación de materiales nobles, en los revestimientos de madera de paredes y pisos o en la excelente factura de la herrería artística, rubros todos ejecutados por artesanos o firmas radicadas en la Argentina. El denominado "Salón Dorado", en la casa que habitaron Mercedes Castellanos de Anchorena y su hijo Aarón, resulta el ámbito más característico del despliegue decorativo -opulento y ceremonial- presente en todo el edificio. Esta atmósfera se veía enriquecida por el mobiliario original que los dueños habían comprado en Francia e Inglaterra y que incluía grandes biombos Coromandel, imponentes objetos de metal y porcelana orientales, muebles de estilo francés provistos por la casa Jansen, tapices, y esculturas y pinturas de distintas procedencias fundamentalmente de estilo "pompier". El inconfundible espíritu "Belle Époque" del Palacio Anchorena se ve reforzado por el influjo art nouveau que se manifiesta más allá de aspectos decorativos o formales. Este aporte se incorpora en variables más trascendentes de la composición, como la fluidez de espacios y masas, las transparencias y continuidades entre recintos, el gran uso de convexidades y concavidades, o el aligeramiento de ciertos sectores del basamento y la mansarda a través del uso del hierro. Un análisis detallado de este gran edificio y las circunstancias en que fue construído, así como ciertos desajustes en la resolución definitiva respecto del planteo original, parecería señalar que el Palacio Anchorena ha sido resultado de una reelaboración de un proyecto de mayores dimensiones originalmente diseñado en Francia. Este tipo de adaptaciones fue algo común por la época, y el propio arquitecto Christophersen encaró varios otros proyectos asociado con otros profesionales franceses como Charles F. Méwès, cotizado autor de los hoteles de la cadena "Ritz" en Europa. Más allá de cierta incertidumbre respecto del diseño original, puede considerarse al Palacio Anchorena, sede del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto desde 1938, como una de las mejores ejemplos, quizá la residencia más original del "Clasicismo Internacional 1900"
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PALACIO DE JUSTICIA Antecedentes En fecha reciente la Suprema Corte de Justicia de la Nación, a través de su Dirección de Infraestructura, ha lanzado una licitación pública para empresas constructoras con el fin de realizar una "prueba piloto" para la limpieza y restauración de las fachadas del Palacio de Justicia. Se trata del tercer intento de iniciar un proyecto de conservación del exterior del monumental edificio a través de una prueba piloto, luego de una primera convocatoria a tres profesionales de reconocida trayectoria para dirigir dicha prueba, luego no tenida en cuenta, y una segunda convocatoria, en forma de concurso de antecedentes gerenciado por la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires restringido exclusivamente a docentes de dicha casa de altos estudios, el que a su vez quedó sin efecto. Situación actual Ahora, fuera de las prácticas habituales en la materia, el pliego de bases y condiciones establece que la dirección de dicha obra (la prueba es sobre 1600 m2 de fachada) no queda a cargo de ningún profesional especializado y que la confección del pliego de especificaciones técnicas es responsabilidad única de la empresa constructora adjudicataria, que no se vería imposibilitada de participar en una futura licitación para realizar la obra de todo el exterior del edificio. De la manera planteada el primer paso para la conservación y restauración de las fachadas del Palacio de Justicia adolecerá de vicios e irregularidades que atentarán contra la corrección de los mecanismos administrativos para efectivizar el proyecto y la obra, y contra la integridad y autenticidad del edificio. Recomendaciones Se impone aquí la intervención de la Comisión para efectivizar la necesaria aprobación del pliego de especificaciones para realizar la prueba piloto por parte del organismo. De otra manera la Corte Suprema de Justicia, quien encara el proyecto, estará violando la ley y reglamentación vigente.
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PALACIO DE JUSTICIA Al iniciarse el siglo XX, ya completadas las obras de la Casa Rosada y en marcha la construcción del Palacio del Congreso, el Poder Judicial de la Nación no tenía una sede que albergara todas sus reparticiones ni un edificio monumental que lo representara. Se contaba desde hacía diez años con un proyecto para el Palacio de Justicia del arquitecto Francesco Tamburini, autor de la Casa Rosada, y también se había determinado su ubicación en el solar que ocupaba desde la Independencia el Parque de Artillería, frente a la plaza homónima, hoy denominada Lavalle. En 1902 se promulgó la ley para construir el edificio y el 24 de mayo de 1904 Julio A. Roca colocó la piedra fundamental.
Pero el proyecto a ejecutarse no era el de Tamburini sino otro diseñado por Norbert Maillart luego de la muerte del arquitecto italiano en 1890. El proyecto de Maillart para el Palacio de Justicia tuvo como referencia fundamental al de la ciudad de Paris en distintos aspectos. Dicho proyecto sufrió distintas modificaciones por parte del Ministerio de Obras Públicas, encargado de dirigir las obras al regresar definitivamente el arquitecto francés a su país hacia 1908. Así, por ejemplo, las mansardas ciegas originales fueron suprimidas y reemplazadas por otro piso de oficinas y la gran escalera en el centro del edificio, que debía llevar del Hall de Acceso a los Recintos de la Corte Suprema, nunca fue construída. Como en el caso de otras obras públicas monumentales, el desarrollo de los trabajos tuvo distintas demoras que no permitieron su terminación sino hasta 1942. El edificio, en su resultado final, es un original exponente de arquitectura "Beaux Arts" donde las formas y los espacios se organizan no sólo de acuerdo a criterios plásticos y estéticos típicos del Academicismo sino también en relación a la jerarquía y funcionamiento de sus principales componentes. Así, por ejemplo, la composición exterior del edificio refleja claramente dos partes: un núcleo correspondiente a los espacios de la Corte Suprema y un tejido conformado por la sucesión de despachos y oficinas. El primero se manifiesta a través del cuerpo central de la fachada principal con grandes aberturas ritmadas por pilares monumentales y coronado por grupos escultóricos y el macizo de la caja del Hall de la Corte. El segundo se despliega como murallón sin solución de continuidad y cubierto de celdillas o aberturas a la manera de un edificio de desarrollo vertical. Los interiores continúan con el mismo sistema monumental: grandes dimensiones y énfasis decorativo en los recintos de acceso y de la Corte Suprema y sucesión de reiterados y simplificados motivos espaciales y ornamentales para definir despachos, oficinas y corredores, todo estructurado por altos atrios o patios interiores de distintas escalas.
El lenguaje arquitectónico elegido por el arquitecto Maillart para el
edificio es consecuente con el eclecticismo que practicaba. Se trata de
un singular ejercicio combinatorio donde se mezclan líneas y elementos
de la arquitectura griega y romana con un tratamiento general de las
superficies afín al estilo Luis XVI, con una definición angulosa y cortante de los perfiles y las siluetas, que prefigura el art decó. El edificio representa una evolución dentro del repertorio compositivo y estilístico tradicional que apelando a la recreación de modelos consagrados relativamente recientes intentaba ofrecer soluciones arquitectónicas a programas amplios y complejos. Obra paradigmática de la arquitectura académica de principios de siglo, que define el camino de la arquitectura monumental argentina hasta mediados del siglo XX, el Palacio de Justicia es uno de los más notables edificios en su tipo a nivel internacional por lo que debe considerarse entre las más importantes piezas del patrimonio arquitectónico de la ciudad y del país.
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ESTACIONES TERMINALES DE FERROCARRIL, PATRIMONIO EN PELIGRO.
Recomendaciones De acuerdo a la documentación y valoración adjunta se hace necesario la urgente declaración de Monumentos Históricos a las estaciones que todavía no lo han sido: Constitución, Once, Retiro San Martín y Lacroze. Respecto de los proyectos aprobados para las estaciones de Constitución y Once, y en virtud del apresurado proceso de evaluación y aprobación de los proyectos por parte de la Comisión, al cual se suma la actual problemática técnico-financiera que tiene el concesionario para efectivizar las obras, se impone trabajar junto al ENABIEF y el Ministerio de Infraestructura y Vivienda para encontrar y negociar con el concesionario las soluciones técnicas que no provoquen la degradación ni la alteración de los edificios. |
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| ARQUITECTURA EN LINEA© 1998 |
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