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Ya
que unos cuantos de Uds. han coincidido en distinguirme con la honorífica
misión de ser “nuestro corresponsal” en Italia (nadie dijo “mi
corresponsal” aunque desconozco a que entidad colectiva se refiere el
“nuestro”) marcha una nota dominical de opinión sobre la conflagración
en curso... y posterior desvío para el lado de los tomates.
Blitzkrieg,
double cheese’n chips
Hacia
1875, (disculpen las imprecisiones pero no tengo mi biblioteca a mano)
la principal hipótesis de conflicto bélico de Alemania se
relacionaba con su ubicación entre Francia y Rusia -considerados
“aliados naturales”- que la obligaría a pelear en dos frentes opuestos
y simultáneos. El alto mando alemán, entonces, inventa la
blitzkrieg (acción relámpago) estrategia que postulaba -aprovechando
la lentitud de movimientos de Rusia (producto de su extensión y
geografía)- la invasión sorpresiva de Francia en apenas
45 días para luego volcar el grueso de las fuerzas a Oriente, atajando
a los rusos justo cuando lograban llegar al frente. Esta estrategia
se siguió planificando teóricamente hasta que se llevó
a la práctica en la Guerra del 14. Recién ahí,
la intelligentzia militar alemana descubrió que los apenas 40 años
de elaboración habían sido insuficientes para advertir dos
pequeños detalles. Primero, que el enemigo -dónde
se ha visto- se resistía a ser invadido (¡...!). Segundo
-subordinado a lo anterior- que no había previsión logística
alguna para fuerzas que, supuestamente, pasarían inmediatamente
a otro frente. Para cientos de miles, los 45 días se hicieron
años, empantanados en inmundas trincheras donde el hambre, la peste
y la gangrena cobraron más vidas que la metralla.
Si la ética de la guerra
puede ser materia opinable, no hay opinión posible cuando el precio
en vidas se paga por la ineptitud de los mandos.
Esta evocación viene a cuento
de algunas noticias bélicas leídas en La Nación de
hoy.
<<...el
Pentágono y los mandos británicos tuvieron que intentar
revertir las declaraciones del jefe de las fuerzas terrestres estadounidenses,
William Wallace, quien dijo que se subestimó la resistencia iraquí...>>
<<... el hecho de que los
siete (periodistas italianos) fueron llevados por el gobierno iraquí
de Basora hasta Bagdad (537 kilómetros) sin problemas (...) confirma
(...) que, amén de su imponente superioridad militar, las fuerzas
aliadas no tienen el menor control del territorio (...) subestimaron la
resistencia iraquí.>>
<<
Otras fuentes militares agregaron que (...) hay que reforzar las líneas
de abastecimiento, atacadas y hostilizadas por las milicias fedayines,
intensamente leales a Saddam. Sin embargo, el Pentágono minimizó
la demora. "Los planes permanecen como al principio (...)", dijo el director
de operaciones del Comando Central, Victor Renuart.>>
<<El enviado del diario The
Times de Londres informó que (...) los soldados británicos
comenzaron a alimentarse con la comida estadounidense y hasta necesitaron
pedir papel higiénico a sus aliados.>>
<<"Nuestro aparato logístico
funciona perfectamente", replicó sin embargo Renuart.>>
Y
uno se pregunta: ¿Estos salames no estudian historia militar en
West Point? ¿Es posible que se manden semejantes macanas?
Y... parece que sí.
<<El
mando militar anglo-estadounidense suspendió el lanzamiento de
Tomahawk hasta que se investigue por qué cinco de ellos cayeron
en Arabia Saudita, el tercer país que sufre este tipo de errores
desde que comenzó la guerra en Irak (...) también impactaron
en distintos puntos de Irán y Turquía>>.
¡A
todos Uds. los conozco muy bien! Veo, como si los tuviera delante, esa
sonrisa lateral de langa porteño avivándome: “¡Ma´qué
errores, gil!, éstos no cometen errores. Son ‘advertencias’ por
la cuestión de los kurdos, etc...” Sí, podría
ser. ¿Igual que cuando volaron la embajada de China en Belgrado
argumentando que “tenían planos viejos de la ciudad”? Tal
vez. Pero... ¿y los helicópteros ingleses, y
la boda bombardeada en Afganistán, y...? Son demasiados errores.
Y, si realmente obedecieron a un plan, el plan mismo sería el peor
de todos los errores: lograr el objetivo a costa de quedar ante el mundo
entero como pelotudos. No cierra la ecuación costo-beneficio.
¿Y, además, que me dicen del trasbordador sin “service”,
los “ignorados” informes previos al atentado de las Twin, la zonda espacial
que hace unos años fue a parar a Mongo, como Flash Gordon, en lugar
de ir a Marte debido a una incompatibilidad, aparentemente nunca verificada
antes del lanzamiento, entre el software -programado en USA, en sistema
decimal- y el hardware -programado en UK, en pulgadas (¡...!).
Curiosamente, se trató de un “éxito” de la misma coalición
que hoy invade Irak. ¿Éstos no cometen errores?
El paradigma “imperial-conspirativo”
sostiene que, tras cualquier aparente error de los países dominantes,
hay una racionalidad que lo explica como instancia eficaz de un plan.
El paradigma de los “paises serios”
–tan amado por la intelligentzia criolla- sostiene que si cometen
un error es la excepción que confirma la regla, mientras que los
errores de los “países bananeros” son la regla que no admite excepciones.
Noten que ambos paradigmas, aparentemente
opuestos, coinciden en considerar a ciertos paises (“dominantes” o “serios”)
privados del universal defecto de la imbecilidad.
Acuerdo con los conspirativos en
que existen planes, complots y operaciones secretas urdidas por gobiernos,
servicios especiales, cenáculos y clubes sociales y deportivos.
Sin embargo, el motor de la Historia no es la ejecución de esos
planes, sino su falla. ¡No confudir, por favor, con afirmaciones
pedorras del tipo “el comunismo es una buena teoría que falla en
la práctica”! No sostengo que todo plan, al funcionar, falla.
Sostengo que todo plan, al fallar, funciona. No sé si se
capta el “ángulo freudo-lacaniano” del asunto.
Tal vez, los “paises serios” son
los que, de puro culo, cometen el error adecuado en el momento justo.
¿O el inadecuado en el peor momento?
Como sea, siempre es un gusto haber
tenido una nueva oportunidad de aburrirlos.
Desde
Italia, Unión Europea, Primer Mundo (lugar serio, si los hay)...
Zicovicci,
detto “il Seryo”
Lucca, 30 de Marzo de 2003
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Arq. Sergio Zicovich Wilson
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