ARQUITECTURA
CONCURSOS

 
OPINIONES
La pauperización de la profesión:
Concurso Nacional del Campus de la Universidad Nacional de Misiones.

M. en Arq.
Hugo Ahumada Ostengo

Docente de Taller y de Teoría de la Arquitectura en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Tucumán. Maestría en Arquitectura en la Universidad Nacional Autónoma de México. Este articulo surge de una nota enviada el 16/03/2004 al presidente del Colegio de Arquitectos de Tucumán.


Los concursos y su validez en el tiempo.

En diversas oportunidades he participado en concursos de anteproyectos, como colaborador siendo estudiante, y luego, ya como arquitecto, integrando diversos equipos con conocidos y reconocidos colegas de nuestro medio. Por tal razón, creo tener algún conocimiento sobre el tema y además me vincula un particular sentimiento que solo puede sentir quien a transitado por el "pedregoso" y aleccionador camino de un concurso. A partir de esta situación es que tengo y sostengo la validez del sistema del concurso como importante herramienta para formular la mejor respuesta posible a un tema de arquitectura particular. Las razones de esta validez está integrada por diversos factores que menciono a continuación:

Históricamente el concurso de anteproyectos, ha ido conformando una firme tradición en la profesión de la arquitectura, que comienza quizás, en la Escuela del Beaux Arts con las competencias de los estudiantes por el Grand Prix de Roma, meta ansiada para conocer las obras de la antigüedad Clásica. En nuestro país cuando se funda la ciudad de la Plata en los años 1880-1890, se concursan la mayoría de los edificios gubernamentales, y ya en 1903 la Sociedad Central de Arquitectos organiza el primer concurso. (1)


1. En 1962 en Buenos Aires se realiza el concurso internacional para el edificio Peugeot.
140.000 m2 y 20 millones de dólares para el edificio más alto de Sudamérica.
El Jurado durante la valoración.
Fuente: Liernur, Francisco. " Arquitectura en la Argentina del siglo XX"
Ed. Fondo Nacional de las Artes Buenos Aires 2001. p 314

Argentina tiene así, una larga trayectoria de más de 100 años en este tipo de actividad profesional que la distingue de otros países de Latinoamérica, en donde los concursos de anteproyectos no tienen una práctica tan habitual y sostenida en el tiempo.

Esta práctica constante en los concursos de anteproyectos ha generado, sin lugar a dudas el enriquecimiento de la profesión de arquitecto, al permitir entre otras cosas, que en un pie de igualdad compitan democráticamente un número importante de colegas en pos de llegar al mejor proyecto posible.


2. Concurso internacional Museo Constantini.1997. 1° premio Atelman, Fourcade, Tapia.
La capacidad de 3 jóvenes arquitectos de Córdoba sobre connotados arquitectos nacionales e internacionales.
Fuente Revista Summa +29 Febrero marzo 1998.

La definición precisa, a mi juicio la aporta Rolando Schere: "El concurso de anteproyectos es el sistema orgánico-institucional que tenemos los arquitectos para competir por la encomienda de un proyecto, con reglas claras explicitadas en bases elaboradas por un Asesor, en el que las propuestas de los arquitectos son correctamente evaluadas por un jurado competente e imparcial compuesto fundamentalmente por Arquitectos, miembros de Colegios elegidos como tales por sus pares y en base a los valores arquitectónicos de nuestra producción".

La diferencia del encargo particular al del concurso, ha sido por lo general establecida, cuando el tema o la complejidad del mismo lo amerita y también por la importancia que todo edifico público significa en la construcción de una democracia representativa y federal, como es el caso de nuestro Palacio de Tribunales un edificio significativo de nuestra ciudad, proyecto del arquitecto Francisco Squirru en 1936, construido mediante un concurso nacional de anteproyectos.

Si hacemos un análisis de los últimos 50 años de la historia de los Concursos en Argentina y se analizan los concursos de anteproyectos más importantes, veremos que los arquitectos, tanto de Buenos Aires como del resto del país, en los años 50-60 competían casi en un pie de igualdad. Los estudios profesionales "grandes" de Buenos Aires todavía no tenían la estructura masiva que tuvieron décadas después por la gran concentración de trabajo, producto de los encargos directos de los distintos grupos de poder tanto económico, como militar y político.


3. Concurso internacional de concepto para el Área de la estación Osaka, Japón. 2003.
966 trabajos de todo el mundo.
Obtiene Mención especial el arquitecto de Tucumán Carlos Prieto y los
estudiantes: Dolores Boero, Pablo Cadeneau, Ana Castellote, José Puglisi.
Ejemplo de tesón, valor y capacidad intelectual .
Desde una región Argentina se adquiere trascendencia internacional por un Concurso.
Fuente: Carlos Prieto.

Recordemos, para poner dos ejemplos: en la década del 50, se realiza el concurso de la Casa de Gobierno de la Pampa y el primer premio es obtenido por Clorindo Testa y el segundo, por el equipo formado por los arquitectos Horacio Lobo Van Gelderen, Eithel Traine y Federico Lerena.

El otro caso es el del concurso del Pabellón Argentino en la Ciudad Universitaria de Madrid cuyo primer premio es obtenido por Horacio Baliero y el segundo es obtenido por nuestro maestro Jorge de Lassaletta en el año 1964.

Estos dos ejemplos sirven para constatar que existía una paridad tanto en recursos como en capacidad entre los estudios de la capital y los arquitectos de las provincias.

Los concursos se van convirtiendo así, en un clara posibilidad de acceso a la realización de importantes obras, y permite sobre todo a los arquitectos más jóvenes comenzar a adquirir experiencia proyectual, a poner en papel las teorías proyectuales, y las teorías, formas e ideas de un particular momento histórico.

Las instituciones también pueden así elegir y tener el mejor proyecto que cumple con lo especificado en las Bases y avalado por un Jurado competente entre un numero importante de propuestas. Son indudables las ventajas del sistema:

Igualdad de oportunidades, garantía de valoración, acceso democrático a la práctica profesional, experiencia proyectual, puesta en práctica de teorías e ideas arquitectónicas, enriquecimiento de la cultura arquitectónica, elección de la mejor solución posible entre varias propuestas retribuyendo solamente a una de ellas, tiempo y cronograma estricto de presentación para garantizar igualdad de condiciones, iguales elementos de representación para garantizar igualdad para todos, elección de un jurado por el voto secreto de los participantes, garantizando la representatividad de los concursantes, en definitiva, aspectos positivos que se desprenden del primer reglamento elaborado por el Arq. Alejandro Christophersen presidente de la SCA durante los años 1903-1904 y 1917-1918.

También las entidades representativas de los arquitectos van organizando sus colegios de asesores y sus colegios de jurados, que se conforman mediante el voto de los colegas. Es decir que, integrar el colegio de jurados, tanto de la Sociedad Central de Arquitectos como de los colegios y sociedades de arquitectos de las provincias, significa considerar a esos arquitectos con los atributos éticos, morales, con la capacidad profesional suficiente, avalada mediante votación pública por los propios colegas.

Los concursos generan otra importante aspecto para la profesión: el debate de las ideas y las teorías arquitectónicas que conllevan las propuestas premiadas. Este es un importante factor que contribuye a la validación de corrientes y pensamientos arquitectónicos. La misma entrega de premios un momento tan especial en el que se dilucida el trabajo ganador es uno de los momentos más emocionantes y agradables que podemos tener en la actividad arquitectónica. Todavía recuerdo la exclamación ganadora de mi amigo Ignacio Lobo cuando se realizó la apertura de sobres del concurso para la Terminal de Ómnibus de Concepción en los años 80. Son momentos imborrables, llenos de emoción por saber que nuestro esfuerzo y nuestra capacidad ha sido coronada por un tribunal competente.

Es que el concurso era, no solo la satisfacción del saberse ganador entre muchos participantes sino que conlleva el acceder a un premio que era a cuenta de los honorarios de anteproyecto y también a la expectativa de completar la documentación de proyecto para el posterior llamado a licitación para la obra.

En años recientes hemos asistido paulatinamente a una degradación de varios aspectos que tienen que ver con la actividad de los arquitectos. La desregulación de honorarios ha sido calamitosa, y prácticamente ha degradado el acceso al trabajo profesional introduciendo el "marketing" entre arquitectos como una actividad ligada a lo económico dejando la capacidad proyectual y la eficiencia ética-profesional como valores significativos . No importaba qué tipo de arquitecto se requería, ni su probidad, sino cuánto cobraba y cuanto menos lo hacía, más se contribuía a la degradación profesional.

Así, entre la crisis de los años 90, también entró en crisis el sistema de concursos, no ya para edificios importantes que por su complejidad amerita el concurso, sino que los comitentes creen que también ellos podían invitar a varios profesionales a concursar por sus propias viviendas y/o edificios comerciales.

Lo que era una herramienta válida de competencia igualitaria y democrática en donde los elementos de presentación eran iguales para todos, se fue transformando en una herramienta de mal uso, por la explotación vil de un comitente sometiendo a diversos colegas a trabajar en proyectos de escala reducida y con un programa arquitectónico totalmente difuso.

Así, se fue introduciendo la práctica del concurso privado en donde, además, el jurado era absolutamente desconocido en algunos casos o incompetente en otos. No estoy descalificando en sí este tipo de concurso solamente quiero reflejar algunas de sus falencias que continúan hasta hoy.

En la SCA Revista de arquitectura N° 204 en el artículo correspondiente al debate generado tras el concurso ex mercado del Pescado, varios de los arquitectos presentes dan sus opiniones con respecto a la modalidad del concurso y manifiestan la inconformidad de los premios. Flora Manteola sostiene que en un análisis rápido, el ente organizador gastó 300.000 de los cuales 70.000 fueron para los premios y el gasto de todos los profesionales que participaron fue de 600.000$.

Así en esta degradación y pauperización de los premios los participantes sostienen con razón que se debe discutir el rol de las entidades organizadoras en la defensa de los intereses de los participantes. En ese artículo se evidencia un sano intercambio de opiniones y por primera vez se realiza un acto en donde el jurado (aunque asiste solo uno de los miembros) debe explicar la decisión adoptada. Esto, lejos de poner en crisis el sistema creo que lo debiera reforzar contribuyendo así a enmendar los errores y desaciertos cometidos y a reforzar los aspectos positivos.
Entre las opiniones podemos rescatar algunas interesantes:

Rescatando un artículo de Sacriste sobre los concursos Fonavi, decía que las bases debieran ser de cumplimiento obligatorio y que el solo hecho de no cumplirlas automáticamente elimina el proyecto propuesto.

Señales de la pauperización.

Ud. se preguntará Sr. Lector: adónde quiere llegar éste colega con esta varia concursera?
Y ahora paso a lo medular de la cuestión:

Recientemente he recibido la noticia del inicio de un Concurso Nacional de ideas y anteproyectos sobre el Campus Universitario de la Universidad Nacional de Misiones, organizado por el Colegio de arquitectos de Misiones y auspiciado por la Federación de Arquitectos de la República Argentina (FADEA)

Con sorpresa, amargura y también con bastante indignación, observo que en uno de los artículos de dichas bases se especifican los premios para las dos entregas del concurso. Para la primera vuelta que se considera de ideas o mal denominado a mi juicio "croquis preliminares," se estipula la suma de pesos 3.500$ para dividir hasta en un máximo de 10 equipos.

En un cálculo rápido eso significa que le tocará la cuantioso suma de $350.- a cada equipo de arquitectos!!! Si cada equipo está conformado por 5 personas es decir que le tocará $60.- a cada uno de ellos, siempre que haya tenido la capacidad y las condiciones para entrar dentro de los primeros 10 lugares!

Pero luego, ya mi sorpresa aumenta al ver los premios de la 2° vuelta: 15.000$ para el primer lugar, claro, después de resolver un edificio o un conjunto de edificios de unos 25.000 m2 donde el premio correspondiente es el 0.01% del honorario de anteproyecto estipulado (en 5.4) según el "uso y costumbre" y obviamente siguiendo los cánones del "marketing" arquitectónico, esta cantidad es por todo concepto. Claro que la generosidad también tiene un límite: para el 2° premio $5000 y para el 3° $ 2500.

Y si Ud. todavía tiene algo de humor y ganas de seguir leyendo, y tiene la esperanza de ganar este concurso, no se ilusione con hacer la documentación ejecutiva ya que: "la entidad se reserva el derecho de establecer la modalidad de desarrollo del proyecto ejecutivo a través de equipos propios o de contrataciones a terceros".

Último corolario para esta nota.

En un sabio artículo titulado "Delenda est architectura" el entonces arquitecto español Rafael de la Hoz ex-presidente de la UIA y miembro connotado de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando decía:

"...Trabajar dignamente remunerado significa libertad, hacerlo a cambio de medallas era propio del comunismo, trabajar por nada se llamó siempre esclavitud"...." ...Así la arquitectura no es un negocio, el arquitecto no está formado para comerciar, no es un mercader, no tiene 'moral de mercado', sino una estricta ética profesional".

En esta situación, auténtica contribución a la pauperización de la profesión tiene el agravante de que las instituciones que organizaron el concurso son: La Universidad Nacional de Misiones, el Colegio de Arquitectos de Misiones y la Federación Argentina de Entidades de Arquitectos. Que nos espera cuando un concurso sea privado? O surja de alguna institución de carácter privado?

Deben las instituciones nacionales que ellas mismas otorgan los títulos y habilitaciones profesionales, contribuir a la des-jerarquización profesional otorgando premios agraviantes para nuestra profesión?

Es también sabido que no solo las instituciones han contribuido a esta situación, nuestros mismos colegas han ido desprestigiando el sistema de concursos, cuando hicieron caso omiso a recomendaciones en aquellos concursos que no estaban garantizados los pasos organizativos, o también cuando algunos miembros de Colegios que deben velar por los intereses de toda la matrícula, dan su consentimiento a Concursos de antecedentes o de anteproyectos llamados por grupos comerciales y entidades sin una adecuada organización ni garantía suficiente en el sistema de valoración.

Es significativa una entrevista a Emili Donato un conocido arquitecto español quien relata los procesos ocurridos en España a partir de la sanción de la Ley de contratos del Estado en donde se fijan los procedimientos de comunas y ayuntamientos para la obligatoriedad de realizar concursos de todo tipo de edificio que supere una determinada superficie. Esto dio lugar a que los arquitectos españoles estén permanentemente haciendo concursos y documentaciones de proyectos.

Como aspecto positivo, recientemente en el concurso internacional para la Mega Biblioteca de México, se hicieron notorias modificaciones a este tipo de pruebas: de las 592 propuestas de ideas y de antecedentes, un jurado seleccionó 7 equipos a los que se les pagó honorarios de anteproyecto y luego otro equipo de jurados examinó cada propuesta en donde los equipos presentaron cada trabajo durante 45 minutos seleccionándose luego el ganador, responsable de la documentación y obviamente de la Dirección de Obra.


4. Concurso Internacional para la Biblioteca de México. 2003
1° Premio arquitectos: Alberto Kalach, Juan Palomar, Tonatiuh Martínez y Gustavo Lipkau de México.
La particularidad de este concurso fue que los 7 equipos seleccionados de 592 expusieron sus propuestas frente al Jurado durante 45 minutos.
A los 7 equipos seleccionados de les pagó honorarios equivalentes a anteproyecto.
Fuente: www. Obrasweb.com y www.vitruvius.com.br/ vigliecca.

Dado el actual estado de situación, creo conveniente que las instituciones colegiadas (Colegios y sociedades de arquitectos) organicen una "Jornada de discusión sobre los concursos de anteproyectos" (organización, bases, Jurados, asesores, premios) a efectos de intercambiar opiniones y debatir, con consignas claras, la política sobre los concursos que deberán seguir las instituciones para reforzar su acción en el medio y no seguir contribuyendo a esta degradación y paulatina des-jerarquización de la profesión.

Arq. Hugo Ahumada Ostengo.
hug4289@uolsinectis.com.ar