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DOMUS. MUSEO INTERACTIVO DEL HOMBRE
" En el Noroeste ibérico afirma Galicia una fuerte individualidad caracterizada especialmente por la contextura pizarrosa y granítica de un suelo de prolijo y variado relieve..."
Ramón Otero Pedrayo


 

 

 

 

 

 
Interior
 

 

 

 

 

 
Interior
 

 

 

 

 

 
Acceso
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
Vista general
 

 

 

 

 

 
Arquitectos : Arata Isozaki y César Portela
Ingeniero: Julio Martínez Calzón
Arquitectos colaboradores: Toshiaki Tange, Mashata Ori, Naoki Ogawa, Ígor Peraza, Federico Garrido, Amparo Casares, Jose Luis Gahona, Paulino Sánchez y Jose A. Suárez.
Ingeniero colaborador: Antonio Reboreda
Arquitectos técnicos: Jose A. Suárez y Pablo Reboredo
Promotor: Ayuntamiento de A Coruña
Constructor: Cubiertas y MZOV, S.A.
Fecha del proyecto: 1993
Fin de la obra: Mayo de 1995
Situación: Calle de Adelaida Muro, A Coruña, España

El presente proyecto es el resultado de confrontar un programa y un lugar, y ambos con la peculiar forma de concebir la arquitectura de quien lo realiza.

EL PROGRAMA, facilitado por el Ayuntamiento de A Coruña se estructura entorno a un gran área expositiva de 1200 m2 de superficie recomendada junto a otras dependencias tales como un salón de actos, una sala de exposiciones temporales y otras de rango inferior.

EL LUGAR, un promontorio rocoso que constituye el último solar vacío que dispone la ciudad de A Coruña en su fachada marítima de la Ensenada del Orzán. Desde este promontorio se divisa la ensenada y el Océano Atlántico.

LA PROPUESTA plantea resolver además de los aspectos funcionales derivados del Programa, aspectos Arquitéctonicos y urbanísticos a escala de Parcela y de Ciudad, entendidas éstas no sólo como un hecho físico sino como antropológico. Por esto debe constituir un buen ejemplo de adecuación y de síntesis de variables arquitectónicos internacionales y locales, a la vez que expresión de respeto a la tradición y a la imaginación.

ASPECTOS URBANÍSTICOS

A nivel de Ciudad propone una solución edificatoria capaz de convertirse en un símbolo, en un hito urbano, que eleve el nivel estético de la zona, y que, a su vez, posibilite su uso como un balcón propio de la ciudad, que se abre mirando al Poniente: a la Bahía, y a la Playa del Orzán, de igual forma que los Jardines de San Carlos, lo son en el Levante: a el Puerto. Todo esto manteniendo un escrupuloso respeto a las alineaciones de la trama viaria existente: Calles de Ángel Rebollo y Santa Teresa, y las alineaciones, contempladas en el Proyecto del Paseo Marítimo.

ASPECTOS ARQUITECTÓNICOS

La solución propuesta contempla dos partes bien definidas por su función y configuración: la Edificación y, los Espacios Complementarios que la circundan.
LA EDIFICACIÓN se resuelve en un único y potente volumen de planta irregular en forma de abanico y se abre al espectáculo de la Bahía y que contrapone su geometría, su textura y su color con las del macizo rocoso sobre el que se apoya, constituyendo un paradigma de Artificio, que se enfrenta a la Naturaleza y que se posiciona e intermedia entre el Hombre y el Universo.
EL LENGUAJE FORMAL. Se optó por un lenguaje formal directo, claro e impactante. La arquitectura de este proyecto logra su máxima expresión formal como artificio cualificado, capaz de mediar entre la Tierra y el Cielo. El encuentro del edificio con el aire se produce a través de las fachadas y la cubierta. La fachada principal se resuelve por medio de una gran superficie curva de aproximadamente 94 m. de longitud y 16 de altura, síntesis de curvas crosoidales, expresión geométrica de continuidad y prosperidad, bien definidas y aristadas, de textura ligeramente escamada y colores metalizados por causa de las losas de pizarra que la recubren, con una imagen que llega con facilidad al observador. En cuanto a la fachada posterior, ésta adopta la forma quebrada de un Biombo, de gran desarrollo longitudinal, aunque más reducida en su altura, para magnificar mejor y ceder protagonismo a la fachada principal. Este biombo, formado por patentes paños de muro de fábrica de sillares de granito es el encargado de establecer una respuesta adecuada al entorno y de relacionarse con los edificios próximos.
ACCESOS. El acceso de los visitantes a la Casa del Hombre se efectúa a través de dos itinerarios que confluyen en un punto: el Vestíbulo. El primero inicia su recorrido en el Paseo Marítimo y la continua a través de una gran escalinata de piedra, que arranca en el vértice Sur de la parcela (nivel +20.45), al pie de la fachada principal. El segundo, de recorrido más corto, se inicia en la calle de Ángel Rebollo, y acaba en el vestíbulo, a través de la fachada posterior (nivel +36.80).
El acceso del material expositivo, así como el acceso a las Instalaciones y el del personal encargado de su conservación se hace a través de una rampa de 28 m. de largo por 4.50 de ancho, que permite la entrada de vehículos rodados de gran tonelaje y que comienza en la Calle de Santa Teresa en su encuentro con la calle de Ángel Rebollo (nivel +33.00). Todo esto como resultado lógico de combinar las necesidades de una cómoda accesibilidad del público, suministros y servicios previstos con el máximo respeto y aprovechamiento de los niveles naturales del terreno.
ORGANIZACIÓN INTERIOR. El edificio está atravesado por un eje de comunicación horizontal que lo divide en dos partes bien definidas. Una de ellas, la de mayor entidad, corresponde a las Salas de exposiciones, Temporales y Permanentes. Esta última, organizada en cuatro niveles, comunicados entre sí por rampas, está delimitada por un único plano de cubierta y por la asombrosa superficie cóncava de la fachada principal, que crea un espacio expositivo de gran riqueza volumétrica y significado. En el encuentro entre ambas superficies, situado en el plano de la cubierta, se construye un lucernario. Su luz cenital, matizada, baña las suaves curvaturas del trasdós de la fachada, añadiendo potencia y serenidad al espacio expositivo. La otra parte del edificio contiene las Oficinas, los Servicios, las Dependencias Auxiliares, y otro espacio significativo, que es el Salón de Actos.Otras plantas de la obra
En la zona baja del edificio se encuentra el área de picnic, y un Restaurante - Bar. Ambos espacios se delimitan y se protegen exteriormente por una galería que recuerda formalmente a los cerramientos de vidrio coruñeses: las famosas galerías, que configuran auténticos miradores abiertos sobre el bello y vasto paisaje de la Bahía y del Oceáno. La zona de edificio destinada al picnic dispone de otra forma complementaria, anexa y exterior, encaramada sobre un promontorio rocoso natural, que protegido por un muro de fábrica de piedra, constituye un auténtico Balcón - Mirador. El Restaurante - Bar dispone de acceso directo e independiente desde el exterior a través de la calle Ángel Rebollo, y también dispone de una amplia zona exterior anexa que, a modo de pequeña Plaza, cubierta por vegetación de hoja caduca, permite su ampliación como terraza en ciertas épocas del año.
El eje de comunicaciones mencionado inicia su recorrido en el Prevestíbulo, y una vez atravesadas las Salas de Exposiciones, zonificando el Edificio formal y funcionalmente, desemboca en un segundo vestíbulo, ya Sala de Exposición, convirtiéndose merced a los cuatro único ventanales practicados en la fachada principal en un mirador desde el que disfrutar del vasto y hermoso paisaje de la Ciudad y del Mar.
ESPACIOS EXPOSITIVOS. El edificio principal se asienta sobre un macizo granítico con un desnivel irregular de unos 20 m. Aprovechando este desnivel se crea, detrás de la monumental fachada principal, una serie de plataformas comunicadas entre sí por medio de rampas, comformando así las áreas expositivas. Los visitantes acceden a ellas desde el nivel +36.80, en el que se encuentra las entrada principal del edificio y efectúan un recorrido de las Salas de Exposición que comienza en el Recibidor - Sala de Exposición y continua hasta llegar al nivel +42.50. A continuación, y en este mismo nivel, se encuentra la Sala de Exposiciones Transitorias.
Estas zonas expositivas, tanto por su función como por su entidad volumétrica y respeto del conjunto del edificio, como por el volumen espacial que se le dio, cuidando las proporciones, los recuadros de las distintas plataformas, el alumbrado cenital del espacio -diurno y nocturno- constituye el espacio interior principal y más emblemático del museo.
Otras secciones de la obra
SALA DE ACTOS. Desde los vestíbulos General y de Honor se puede acceder a la Sala de Actos, sin atravesar zonas de exposición ni otras dependencias. Ésta dispone además de un acceso directo desde el exterior, lo que garantiza un funcionamiento independiente de la susodicha Sala y su total autonomía respecto del conjunto del Museo. Dicha Sala, equipada con sistemas de megafonía, proyección de diapositivas, vídeo y un avanzadísima sistema de proyección de películas ShowScan (capacidad: 120 personas) permite también su funcionamiento como local de usos múltiple (200 personas).
ESTRUCTURA. La fachada principal está realizada con paneles pretensados de hormigón, en forma de "U", de 2.61 m de ancho y 16.05 m. de altura, con acabado en su cara cóncava interior para ser visto.
La fachada posterior está formada por un doble muro de fábrica de sillares de granito de 21 cm. de grosor, dispuesto en filas de 45 cm. de altura. Estos muros, separados 12 cm. entre sí, acogen en esta cavidad una capa de hormigón armado, formando así un sandwich de 54 cm. de ancho total, que trabaja solidariamente.
ESPACIOS COMPLEMENTARIOS. Así como el encuentro del edificio con el aire se produce a través de las fachadas y de la cubierta, el encuentro con el macizo rocoso en el que se asienta se confía a una serie de espacios de diversa funcionalidad y variada configuración formal, como son: EL BALUARTE, LA PLAZA, LA ESCALINATA, LAS TERRAZAS O BANCALES, LOS SOPORTALES, EL JARDÍN, LA PEQUEÑA PLAZA EMPARRADA, LA EXPLANADA y EL MACIZO ROCOSO, todos ellos tipos, patrones o elementos de composición arquitectónica de origen tradicional pero que fueron concebidos y resueltos con clara voluntad innovadora. El nítido perfil de cada uno de ellos, bien definido y diferenciado de los demás, no menguó su papel como elemento integrante de un conjunto de más amplia entidad y orden superior como es el Museo. Estos espacios diversos, de carácter público y fuerte autonomía funcional y formal, se comportan como polos de un campo magnético con centro en el volumen edificatorio entorno al cual se configuran y organizan.
El conjunto de estos espacios y cada uno de ellos individualmente se comportan como factores decisivos de enraízamiento del Edificio con la Tierra, posibilitando el entronque de una idea y de un lugar, a la vez que permite el acercamiento y el encuentro del público con el Museo y con esto la transición y la inserción suave de este hito en la ciudad.
EL JARDÍN. En el vértice de Levante de la parcela, próximo a la entrada y al abrigo del edificio se organiza un jardín de carácter intimista, que contrasta con los espacios más abiertos y de paso anteriormente descritos.
Los elementos básicos que conforman este jardín sombrío y romántico, de marcada sensibilidad gallega, son tres: el arbolado, el agua y el muro. Un cuarto y esencial elemento puede y debe considerarse la Roca granítica, que aflora de forma natural en el terreno, que se conserva y que unifica e imprime carácter especial al conjunto del jardín.
EL ARBOLADO viene constituido por una plantación de camelios de diferentes especies, lo que garantiza una floración de colorido variado en los largos y sombríos meses de invierno, a la vez que proporciona sombra y frescor durante el verano.
La disposición de la vegetación, interponiéndose entre la entrada y el resto del jardín, dota a éste, y en particular al estanque, de un mayor recogimiento e intimidad. Al abrigo de los camelios, y alternando geométricamente con su ordenamiento se emplazan sendos bancos de piedra.
EL ESTANQUE, de aguas quietas y remansadas, constituye un espejo, que refleja las imágenes circundantes alterándose solo bajo el chorro de agua que una figura escultórica lanzará sobre su superficie. El agua quedará estancada entre la roca natural que aflora del terreno y el cierre del recinto: el muro.
EL MURO. Todo jardín tienen su origen en la negación del mundo exterior. La expresión material de esta negación es el vallado que lo delimita y lo aísla de ese mundo. En el caso que nos ocupa, dos altos muros de fábrica de sillares de granito, formando entre sí un ángulo de casi 90 º, cierran el estanque y la parcela en el extremo de Levante.
LA ROCA NATURAL. Se mantiene su configuración y relieve actuales como expresión de respeto a la naturaleza primigenia sobre la que se construye la presente actuación.
En lugares estratégicos del jardín se plantaron pequeños macizos de flores, y de especies trepadoras olorosas, que contribuirán con su forma, color, y olor a crear un ambiente sensual en este ambiente lúdico y paradisíaco.

LA PEQUEÑA PLAZA EMPARRADA

En el extremo de Poniente de la parcela, aprovechando su plataforma rocosa natural y respetando sensiblemente su nivel y forma, se cierra por medio de un muro perimetral al que se le adosa un banco corrido, una pequeña plaza de forma casi triangular y dos niveles, labrada en piedra. Se cubre con una parra, soportada por medio de un simple sistema de tensores de acero, que a su vez, se apoya en soportes de granito de sección triangular. Este espacio, sombrío, próximo al Restaurante - Bar, y equipado con mesas y sillas, permitirá su uso como Terraza de Verano, permitiendo a sus clientes disfrutar de unas magníficas vistas sobre la Ensenada del Orzán.
EL BALCÓN MIRADOR. En un lugar central de la parcela y de la fachada principal del edificio, encaramado a un monte rocoso existente, respetando su cota y forma, se dispone un Balcón - Mirador, de planta poligonal, definido y abrigado por un muro perimetral. Este mirador es el único de los espacios complementarios a los que se accede necesariamente a través del Museo. Como su acceso se realiza a través de la zona de Pic-Nic, constituye su expansión natural en época de bonanza climática.

LA EXPLANADA

Entre la pequeña plaza emparrada y el balcón - mirador, delimitada por la acera del Paseo Marítimo, y por el muro de contención de la edificación, se sitúa este espacio de planta sensiblemente circular, abierto de cara al mar. Este espacio de uso público, vacío y desprovisto de ornamentación, será el contrapunto a los espacios construidos y constituirá un exponente dialéctico entre los macizos rocosos naturales y los sillares del pavimento, entre los muros de contención de mampostería y las pilastras que marcan el límite de la parcela.

EL MACIZO ROCOSO

En las áreas de la parcela no ocupadas por la Edificación y por los Espacios Complementarios descritos, se respeta la masa rocosa existente que constituye una potente base natural y contínua para el Edificio. Ésto se ve alterado solo en el corredor que en ella se abre para permitir el acceso al Vestíbulo desde la calle de Ángel Rebollo.

EL LENGUAJE CONSTRUCTIVO

La solución pretende ser un modelo de adecuación entre la concepción del espacio y el lenguaje constructivo, prestando especial atención a los denominados materiales autóctonos o de a pie de obra. Por esto se escogieron los materiales y las técnicas constructivas más racionales e idóneas para cada sitio, y para cada caso, optando en lo posible por los habituales en el área, buscando el contrapunto entre la tradición y la vanguardia, lo popular y lo culto, pensando en una lógica formal y funcional, y , por supuesto, en la Durabilidad, Conservación, y el Mantenimiento que todo edificio representativo y público requiere.

MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN MÁS RELEVANTES

Fachada principal: Losas de pizarra de 50 x 53 cm, sujetas mediante fijaciones a los paneles de hormigón pretensado.
Fachada posterior: Doble fábrica de sillares de granito tipo Gris Mondariz, trabados entre sí con una hoja de hormigón armado.
Cubierta: Losas de pizarra tomadas con mortero de cemento sobre una losa formada por paneles aligerados.
Pavimentos interiores: En todas las dependencias de uso público: losas irregulares de pizarra.
Entarimado de madera de xatoba en la Sala de Actos, oficinas, aulas y biblioteca.
Paramentos interiores: Granito Mondariz en todas las dependencias de uso público, excepto en la Sala de Actos, y en las oficinas, aulas y biblioteca. En estos locales los paramentos están revestido con paneles de DM ignífugo pintado.
Falsos techos: De madera pintada y hormigón visto en las Salas de Exposiciones. De paneles de viruta de madera pintados en la Sala de Actos. De madera pintada en la biblioteca, aulas y oficinas.

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